Novia oriental contenta por aplazar su boda a otoño

Consejos y oportunidades para aplazar la boda por la pandemia del coronavirus (covid-19)

¿Estás de los nervios porque no sabes si aplazar la boda por el coronavirus? Lo primero, un mensaje de tranquilidad: las bodas se van a celebrar, antes o después. Y los proveedores vamos a estar a vuestro lado para ayudaros en todo lo que podamos.

Y lo segundo, os doy mis consejos sobre qué hacer si la fecha de tu boda se ve afectada por la crisis del coronavirus. ¿Aplazar la boda o mantener la fecha? ¿Moverla al año que viene o a otoño-invierno? ¿Hasta cuándo podemos esperar? Intentaré resolveros todas estas cuestiones.

Aplazar tu boda manteniéndola en el 2020

La primera opción es mantener tu boda en este año, y las razones son varias. Algunas de las parejas que habían contratado mis servicios para esta temporada, las que se casaban al inicio de la misma, han movido sus fechas a alguno de los los últimos meses de la temporada de bodas, que suelen ser septiembre y octubre.

¿Por qué? Porque de esta forma la ilusión no se desvanece, o al menos no tanto. Se queda quizás menguada pero pervive dentro de vosotros. Precisamente porque si este es vuestro año, el que habéis decidido daros el «Sí quiero», no tiene por qué dejar de serlo. Por algo lo habíais elegido, ¿no? Quizás se daba algún aniversario especial o simplemente os gustó el juego de los dobles números.

Además, si no cambiáis de temporada, los proveedores os mantendremos las condiciones. Tengo que decir que, a pesar de que mis ingresos se van a ver reducidos este año más del 80%, yo no estoy aplicando ningún tipo sobrecoste o multa. Pero puede que haya proveedores que simplemente ya tengan actualizadas sus tarifas para 2021, o que tengan previsto ocupar las fechas de más demanda, y sería lógico que quieran establecer unas compensaciones por los cambios de fecha.

Igualmente, al no cambiar de año, muchas de las decisiones estéticas, de decoración o moda (e incluso inversiones realizadas), seguirán siendo válidas. Al no cambiar de temporada, todo lo que se haya seleccionado siguiendo «las modas del momento», podréis aprovecharlo y tener una boda fashion.

Celebrar la boda a finales de 2020

Una de las grandes soluciones, como he comentado antes, es trasladar la boda a los últimos meses de la temporada. Y del año. Voy a contarte las ventajas.

Al ser meses con menos luz diurna, se disfruta mucho más de la fiesta. ¿Cómo es eso? Al anochecer antes, el baile se celebra casi en su totalidad a oscuras, lo que da un ambiente mucho más festivo y gamberro. Asimismo, la iluminación y otros efectos tienen mucho más protagonismo (como el humo, las pulseras fluorescentes o los accesorios luminosos), y ayudan a generar un ambiente más cómodo y desenfadado para esta parte del día.

Si hablamos de otoño, hay que tener en cuenta que por un lado no tendremos las agobiantes temperaturas del verano, pero disfrutaremos de una climatología agradable donde aún no hace demasiado frío. Además, esta estación ofrece unos entornos preciosos donde las fotografías de boda quedarán espectaculares.

Además, sobretodo en noviembre y diciembre, en estos meses finales hay menos compromisos sociales ya que los niños han vuelto al colegio, no hay tantas actividades veraniegas, se han acabado las vacaciones… Esto permite que la gente tenga más disponibilidad y facilitará que ninguno de tus seres queridos falte en un día tan especial.

Y es que incluso en invierno se puede celebrar una boda diferente y única, por sus paisajes y ambientes. Yo mismo me casé en enero y nos hizo un día espectacular.

Casarse en viernes o en domingo

Al igual que en el caso anterior, el objetivo es encontrar fechas con menor demanda y por tanto mayor oferta de la que aprovecharnos. Al igual que en los meses fuertes de la temporada es cuando más eventos se celebran, el día por excelencia para las bodas es el sábado.

¿Significa eso que no podamos casarnos en cualquier otro día de la semana? Por supuesto que no. Hombre, no nos vamos a casar un miércoles o un lunes, pero como te imaginarás, los viernes e incluso los domingos son días bastante habituales para celebrar el día B.

Si optas por uno de estos dos días, dispondrás de muchas más fechas libres por parte de restaurantes y proveedores en general. Además, es posible que algunos de ellos ofrezcan descuentos por la demanda reducida. Además, esta es una forma de diferenciarte que tus invitados recuerden la boda como un evento especial (sobretodo si eliges el domingo).

Igualmente, ya sea al elegir un día especial, o un momento del año diferente, seguramente viváis una boda única. Muchos lugares celebran más de una boda en el mismo día, y es muy probable que en viernes y domingo no sea así. Por este motivo disfrutaréis de todo el recinto para vosotros solos, además de que el trato será mucho más personalizado

Ventajas de casarte en viernes

Podréis pegaros una fiesta «sin horarios» (sobretodo si tienes mi paquete Maxi Party). Los invitados no trabajan al día siguiente así que pueden darlo todo, con el fin de semana por delante para recuperarse.

Asimismo tendrás la posibilidad de tener una postboda tranquila. Al ser sábado el día siguiente, no tendréis agobios por dejar el hotel o los últimos preparativos para la salida hacia el viaje de novios.

Siguiendo con el anterior punto, también podréis seguir disfrutando y recordando los mejores momentos del día anterior con vuestros seres queridos, celebrando una comida o reunión con vuestros familiares o amigos, especialmente si habéis dormido todos (o casi) en el mismo lugar.

Al igual que vosotros tendréis más tiempo, vuestros seres queridos también contarán con él, y tendrán disponibilidad para hacer turismo por la zona o simplemente descansar y recuperarse del fiestón antes de volver a su lugar de origen.

Ventajas de casarte en domingo

Dado que lo normal es que al día siguiente los invitados trabajen, la celebración de bodas en domingo se suele realizar con banquete de mediodía, en horario diurno.

Asimismo, al terminar la boda antes de entrar en la noche, los vestidos y trajes pueden ser más informales, ya que los atuendos y accesorios estarán más adaptados al horario de día.

Por último, al celebrarse todo durante las horas de mayor luz del día, las fotografías quedarán maravillosas y muy luminosas.

Entonces, ¿qué hago con mi boda?

Fase 2 de la desescalada

Según las diferentes fases de la llamada «desescalada», a partir del 25 de mayo ya se podrán celebrar bodas con un número limitado de asistentes. Es decir, las bodas del viernes 29 y sábado 30 de mayo.

Dos semanas más tarde, en la fase 3, ya se podrán sumar más personas a la celebración, siempre que se mantengan los protocolos de distancia física y de seguridad. O sea, para las bodas del viernes 12 y sábado 13 de junio.

Evidentemente todo esto si en las próximas semanas los acontecimientos se desarrollan de forma favorable y la progresión de la pandemia en nuestro país (y nuestra comunidad autónoma) avanza como hasta ahora.

Bodas de mayo y junio

¿Qué quiere decir todo esto? Que no creo que ninguna pareja quiera mantener su boda en mayo (si es que aún no la ha aplazado), a pesar de que a día de hoy está previsto que se permitan.

Algo similar pasa con los enlaces de junio, ya que muchas parejas ya las han aplazado o están pensando en hacerlo, aunque legalmente se podrían celebrar (al igual que las del último fin de semana de mayo), si todo sigue mejorando como hasta ahora.

Bodas de julio y agosto

Y llegamos al pleno verano. Estos 2 meses están incluso fuera de la desescalada, por lo que lo más normal es que las bodas se puedan celebrar sin problema, más allá de alguna limitación de invitados en caso de que el proceso se alargue un poco más.

Yo aún tengo algunas parejas que se casan en estas fechas y no han movido la celebración. Y yo os recomiendo que tampoco lo hagáis, al menos de momento.

Bodas de septiembre y octubre (en adelante)

Si las de verano y vacaciones parecen estar a salvo, más lo estarían las de otoño. De hecho, esta es una de las mejores opciones para aplazar vuestra boda (en caso contrario no os lo habría recomendado hace un rato), y es que son 2 de los meses de temporada alta de bodas.

Y es por eso que os recomiendo elegir un viernes o un domingo como nuevo día B, para evitar acumulación en las fechas y encontrar la disponibilidad de todos los involucrados. Salvo que la desplacéis a noviembre o diciembre (o incluso invierno), donde no estará tan saturado el calendario bodil y seguro que podéis encontrar un sábado libre.

Aplazar la boda a 2021

Si a pesar de todas las ventajas de mantener tu boda en este año 2020, decides moverla al año que viene, has de tener en cuenta que puedes tener los mismos problemas que si la aplazas al final de la temporada de este año: disponibilidad de fechas.

Por eso, una de las mejores estrategias es intentar coordinar con los invitados para celebrarla en un viernes o un domingo. De hecho, si mantienes la fecha en cuanto a día y mes, los sábados de 2020 serán domingos en 2021, así que lo tienes a huevo (es más, alguna de mis parejas 2020 es lo que han hecho).

Por supuesto no le veo sentido a cancelar la boda (o posponerla indefinidamente). Tirarás por la borda todo el dinero y esfuerzo que has empleado en preparar este día tan especial. Por algo más del 90% de parejas están aplazando en lugar de cancelar el evento. Además, aplazando la boda a 2021 (o al final de 2020) dispondrás de más tiempo para organizar todos los preparativos, ya fuera porque te estaba pillando el toro o porque estabas en las fases iniciales de planificación.

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